Jueves, 06 de marzo de 2008
Por ROBERTO HERAS
Nuestro deporte, el ciclismo de todos, está sorteando de un tiempo a esta parte un obstáculo tras otro. Los problemas pasados se han tratado de solventar con decisiones, cuando menos, polémicas. Por desgracia, en muchas ocasiones ha sido peor el remedio que la enfermedad. A los hechos me remito: corredores y equipos vetados en ciertas competiciones, injusticias de todo tipo, etcétera.
Como aficionado, contemplo el panorama ciclista actual y me quedo hecho un lío. Imagino la gran incertidumbre que deben tener tanto los corredores como los equipos. Tal y cómo esta estructurado el ciclismo a día de hoy, se deben preguntar: ¿quién gobierna este deporte?, ¿quién tiene la ultima palabra?, ¿quién autoriza o veta a un equipo o corredor a participar en una competición?, ¿el propio organizador?, ¿le corresponde a la UCI o quizás a la federación de cada país? La verdad ahora mismo no sabría decir quien pone orden y concierto en nuestro deporte.
Porque, por lo visto, todo el que ahora forme parte del colectivo ciclista puede hacer y deshacer a su antojo. Tomar decisiones que años atrás eran impensables y, sin embargo, ahora son posibles. Un organizador puede tener en su prueba a los mejores equipos y corredores sin la autorización de la UCI. ¿Qué es lo que ocurrirá en la próxima edición de la Paris-Niza? A pesar de la prohibición del máximo estamento del ciclismo para que los equipos Pro Tour tomen la salida el proximo domingo 9 de marzo, éstos allí estarán bajo amenaza previa hacia los corredores por parte de la UCI, quien les ha advertido de una posible sanción de hasta seis meses. La verdad es que ahora el problema no hay por donde cogerlo. Cada uno hace la guerra por su cuenta y, mientras tanto, equipos y corredores se encuentran entre la espada y la pared. Con tantas o más dudas como las que podemos tener el resto de los aficionados.
Si la ASO, la empresa que organiza el Tour de Francia, puede montar una carrera con sus propios comisarios, médicos de carrera, etc… sin depender de la UCI para nada, ¿qué pasará si otros organizadores toman el mismo camino? Se crearía un circuito de competiciones en los cuales los organizadores invitarían a los equipos que estimasen oportunos. Entonces habría cabida para muchos equipos y corredores que ahoran ven su calendario muy limitado. Pero también se puede dar el caso del actual equipo de Alberto Contador, que se ha visto apartado del Giro y del Tour por algo que tuvo lugar el año pasado con una estructura y unos protagonistas totalmente diferentes a los que ahoran forman el Astana.
El desorden actual es un pez que se muerde la cola. Por un lado favorece la posiblidad de un ciclismo más abierto y con mas posibilidades para muchos, pero por otro lado corre el gran peligro de que, al no haber unas reglas únicas para todos, cada uno actúe conforme a sus propios intereses sin cuidar los intereses del colectivo ciclista. Y por eso creo que, o se toman las medidas necesarias ahora, o en la situación actual el futuro del ciclismo profesional dejará de tener una bases mínimamente sólidas. Por tanto, se hace imprescindible llegar a un acuerdo urgente entre todo el colectivo ciclista, si no quieren dejar a los que vienen detrás un pésimo panorama.
Fuente: http://www.arueda.com
Por: Club Ciclista Las Rozas | OPINION | Comentarios (0) | Referencias (0)






