Cicloturismo
Al cruzar la última raya, desde el puesto 50º del pelotón y a 15 segundos del vencedor, Alberto Contador abrió los brazos en cruz y suspiró. Después, acompañado de una sonrisa de tiburón, mostró tres dedos de su mano derecha, el gordo (el Tour), el índice (el Giro) y el anular (la Vuelta). Desde que en 1980 Hinault completó el triplete, ningún ciclista había repetido la hazaña. Desde que Battaglin ganó Vuelta y Giro en 1981 nadie había conquistado las dos carreras en la misma temporada. La perspectiva de los años nos señala, mejor que ninguna otra consideración, la importancia histórica de Contador, su influencia y su impacto.
Y la perspectiva de los años también se aplica a su edad insultante, 25 primaveras. Con ese calendario completaron ciclo Gimondi e Hinault, dos magníficas referencias de lo que podría suceder. Mientras el italiano sólo ganó dos Giros más, el francés acabó con cinco Tour, tres Giros y dos Vueltas. Gimondi se tropezó con Merckx e Hinault vivió entre el imperio del Caníbal y la irrupción de Fignon y Lemond. A Contador no se le atisba rival a corto plazo. Su Zoetemelk podría ser Carlos Sastre (33 años), Evans (31) o incluso Leipheimer (34). Veteranos ciclistas en busca de un error ajeno, enfermedad o accidente. Entre sus jóvenes adversarios destacan Gesink (22), Andy Schleck (23), Kreuziger (22), Nibali (24), Antón (25) y Kohl (26), aunque todos parecen necesitar un punto de maduración que podría calcularse en dos temporadas más curtidos al sol del Tour. Por ahí nos caben otro par de victorias. Riccó (25), el único escalador capaz de competir con Contador, pasará dos años a la sombra tras su positivo en el Tour. Y sin él también nos cuadran dos triunfos más en Italia.
Los grandes opinan en las siguientes entrevistas sobre Alberto Contador.
Entrevista a: BERNARD HINAULT
Entrevista a: EDDY MERCKX
Entrevista a: FELICE GIMONDI