Cicloturismo
Como una bala. Así saltó el italiano Alessandro Ballan de la escapada buena a poco más de un kilómetro para meta, lo que le permitió proclamarse campeón del mundo de ciclismo de fondo en carretera con tiempo de entrar celebrándolo con sus compatriotas que abarrotaban las calles de Varese. Ballan fue el más rápido en completar los 260,25 kilómetros de la prueba, por delante de su compañero Damiano Cunego (plata) y el danés Matti Breschel (bronce). El mejor español fue Joaquím Rodríguez, sexto, mientras que favoritos como Óscar Freire, Paolo Bettini, Tom Boonen o Eric Zabel entraron juntos mucho después.
Así, seis vueltas después de proponérselo, el pelotón neutralizó la escapada (primero a Poos y Ochoa y poco después a Chuzhda). Entonces, los saltos para abrir hueco respecto a un grupo muy estirado se convirtieron en los protagonistas de las siguiente vueltas. Italia hizo trabajar al resto y Bettini, que entró en más de un corte, no se escondió. Mientras, el equipo español se mantuvo siempre alerta, demostrando su capacidad de reacción ante cualquier variación por insignificante que pareciera.
Sin embargo, en el momento clave, sólo Joaquím Rodríguez (el mejor español junto a Gárate) cogió la rueda que tenía olor a medalla. Era el corte bueno, la escapada de las medallas. Empezó siendo un quinteto y acabó convirtiéndose en la escapada que se repartiría las medallas.